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CASTILLO DE SAN FERNANDO DE FIGUERES

LA MAYOR FORTALEZA EUROPEA DEL S.XVIII

EL MONUMENTO DE MAYORES DIMENSIONES DE CATALUÑA

 

EL MONUMENTO

Las obras fueron iniciadas el día 4 de septiembre del año 1753, siguiendo el proyecto realizado por el ingeniero general D. Juan Martín Zermeño. Para alzar sus grandes murallas y construir su increíble sistema defensivo exterior, se hizo preciso el trabajo diario de aproximadamente cuatro mil obreros a lo largo de trece años. Las obras de los edificios interiores se prolongaron hasta finales del siglo y algunas de ellas no llegaron a concluirse. Hasta 1792 no fue dotado de guarnición.

El llamado Castillo de San Fernando de Figueres -"Castell de Sant Ferran"- tiene un perímetro exterior, medido sobre el parapeto del camino cubierto, de 3.125 m., y uno interior, medido sobre el cordón de la muralla, de 2.100 m.

Entre el camino cubierto, dotado de traveses y amplias plazas de armas, y la propia muralla de la fortaleza, se extiende el foso que, con una superficie próxima a las 10 ha., da emplazamiento a las obras defensivas exteriores. Estas obras defensivas, conservadas intactas y en su totalidad, son: un gran hornabeque principal y otros dos menores, dos contraguardias, siete revellines -de diversos tamaños- y cinco galerías de contramina. Sus dependencias suman un total de ochenta y nueve casamatas, además de ocho cisternas con una capacidad conjunta de 1.200 m3.

El recinto interior lo forman seis baluartes de diferente tamaño. En su espesor se encuentran ubicadas hasta un total de noventa y tres casamatas de alojamiento y de servicios para la tropa.

A nivel del foso del frente Este se encuentran las caballerizas, impresionante nave de doble crujía y perfecta factura, capaz en su día de albergar 3 escuadrones de caballería, 450 plazas.

El espacio interno del recinto lo ocupan nueve grandes edificios destinados a alojamiento de mandos y oficiales con sus familias y a diferentes servicios.

Finalmente, bajo el Patio de Armas, de 12.000 m2 de superficie, se ubica la reserva principal de agua potable de la fortaleza. Esta maravilla de la ingeniería hidráulica discurre a una profundidad de 8 m. bajo la superficie. Consta de un circuito de llenado, cuatro grandes aljibes de almacenamiento con una capacidad conjunta de 9.000 m3 y un sistema de vaciado a prueba de sabotajes.

La superficie total de la Fortaleza de San Fernando es de 320.000 m2, o de 550.000 m2 si se incluye el espacio de sus glacis. En las troneras podían ser montados 230 cañones, y contaba con emplazamientos para morteros y obuses.

La guarnición para mantener la fortaleza en condiciones de defensa operativa era de cuatro mil hombres, con posibilidad de almacenar suministros para soportar un año de asedio.

LA INGENIERÍA MILITAR

No cabe duda de que los siglos XVII y XVIII constituyen los siglos de oro de la ingeniería militar moderna. En aquel entonces la suerte de una campaña no se decidía en las batallas abiertas, sino por la toma o pérdida de las plazas fuertes y por ello en periodo alguno de la Historia de la Humanidad se realizaron mayores estudios ni se imaginaron mayores refinamientos aplicados tanto a la defensa como al ataque de los recintos fortificados.

Paralelamente, la Monarquía española, que en aquel entonces todavía deseaba mantener un papel preponderante, se veía obligada a un constante esfuerzo militar a fin de mantener sus derechos patrimoniales sobre extensos territorios, tanto en Europa como en América. En este proceso, la ingeniería militar, fue la técnica de vanguardia. La particular naturaleza cosmopolita de la Monarquía hispánica, mantenida aún en su declive hasta el tratado de Utrech, dio lugar a que vinieran a colaborar con los ingenieros españoles otros muchos naturales de distintos lugares de Europa, pero que a la sazón eran también súbditos de la Corona.

Este colectivo, falto todavía de una estructura y organización corporativa, agrupó a una serie extraordinaria de excelentes profesionales que esparcieron sus obras por los dominios europeos de la Corona y las colonias de América y Oceanía, cuyos testimonios conservados forman hoy parte destacada del patrimonio cultural de numerosos estados. Aquel sedimento de experiencias y técnicas iría configurando el estilo de lo que fue conocido como Escuela Española de Fortificación, que con el advenimiento de la Casa de Borbón se vería organizada, como otras muchas cosas, al modo francés.

Al constructor de catedrales de la Edad Media, guiado por la fe y pleno de conocimiento empírico, le viene a suceder el constructor de fortalezas de la Edad Moderna, hijo de la razón y el cálculo. Felipe V funda en Barcelona la Real Academia de Matemáticas, cuna de los ingenieros militares de la Casa de Borbón. A mediados del s. XVIII aparece la mayor y más hermosa fortaleza abaluartada de la Europa de la Ilustración: el Castillo de San Fernando de Figueres. Veamos ahora con brevedad sus antecedentes.

EL ENTORNO HISTÓRICO

Una de las consecuencias de la llamada Guerra de los Treinta Años fue la variación de los límites orientales entre las monarquías francesa y española. La nueva frontera, fruto del Tratado de los Pirineos (1659), retrocedía hacia el sur, dejando bajo la soberanía del rey francés los territorios catalanes situados al norte de la cordillera pirenaica y, con ellos, todo su sistema defensivo fortificado. Esta circunstancia convirtió al "Empordà" en un campo abierto de batalla durante toda la serie de conflictos que enfrentaron a las monarquías vecinas hasta bien entrado el siglo XVIII.

Por fin, y con casi cien años de retraso, se puso remedio a la situación llevando a la práctica el proyecto de levantar una fortaleza que no tan sólo fuese un obstáculo logístico sino también capaz de dar alojamiento a una división de maniobra suficiente -infantería, caballería y artillería- para detener o al menos dificultar los intentos de invasión del país. Este fue el motivo de la construcción de la Real Plaza de Guerra de San Fernando de Figueres, que siguiendo la costumbre de la época, recibió el nombre patronímico del monarca entonces reinante, Fernando VI. El acierto y la prudencia de este monarca singular y la competencia y honradez de aquellos que gozaron de su confianza propiciaron una hábil política internacional, que dio como fruto un insólito periodo de paz y prosperidad. Jamás la Real Hacienda se había visto en tal estado de salud que le permitiese, sin quebranto, la realización de un proyecto que desembocó en la más monumental construcción de uso exclusivamente militar de su época.

HISTORIAL BÉLICO Y ANECDOTARIO

Vista aèria de la fortalesa Fotografia: J. Pagès

La desgraciada entrada en servicio activo de San Fernando con motivo de la Guerra de la Convención (1793-95), con su polémica capitulación en 1794, difundió el apelativo de la "Belle Inutile", con el cual la rebautizó el ejército francés. Orígen éste de una inmerecida "leyenda negra" que ha acompañado la fortaleza hasta nuestros días.

Durante la Guerra de la Independencia (1808-14) y como otras plazas fuertes españolas, San Fernando fue ocupado por las tropas napoleónicas. En este período se produjo la muerte del general Álvarez de Castro, defensor de la ciudad de Girona en el horrible sitio de 1809. Este hecho, envuelto en la leyenda, ha pasado a formar parte de la memoria popular de la comarca.

Poco después de la muerte del general, en abril de 1811, San Fernando fue recuperado por las tropas de la Junta Superior del Principado, mediante un audaz golpe de mano digno del mejor film de aventuras, manteniéndose la fortaleza por espacio de cinco meses. Esta circunstancia dio lugar al único asedio sufrido por la misma.

A lo largo del siglo XIX San Fernando siguió los acontecimientos políticos y sociales del país desde su papel de pequeña guarnición de provincia.

En los últimos momentos de la Guerra Civil en Cataluña, San Fernando fue la sede del Gobierno de la República española. El 1 febrero de 1939 tuvo lugar en la fortaleza la última reunión en territorio español de las Cortes republicanas.

Finalizada la guerra se convertió en un gran acuartelamiento y posteriormente en prisión militar.

En el plano anecdótico cabría hablar de la estancia como recluta de Salvador Dalí en 1925 y del confinamiento de algunos de los responsables del intento de golpe de estado del 23 de Febrero de 1981.

El Castillo de San Fernando de Figueres es el monumento de mayores dimensiones de Cataluña y el único en España que puede competir con las mayores fortalezas de Estado de Europa. En julio de 1997 fue abierto al público de manera regular.

SITUACIÓN ADMINISTRATIVA

En la actualidad, el Castillo de San Fernando de Figueres es propiedad del Estado Español.

La gestión de la mayor parte de sus espacios ha sido transferida al Consorcio del Castillo de San Fernando, un ente de naturaleza civil constituido por el Ministerio de Defensa, la Generalitat de Catalunya, y el Ayuntamiento de la ciudad.

El Castillo de San Fernando de Figueres, es un Bien Cultural de Interés Nacional, catalogado como Monumento Histórico Artístico de acuerdo con la legislación seguiente: -Decreto de 22 de Abril de 1.949 B.O.E. 5/5/1949. - Ley de Patrimonio Histórico Español de 25 de Junio de 1985 (Disp. Adc. 2ª). Registro General de Bienes de Interés Cultural del Ministerio de Cultura y "Catàlag de Monuments i Conjunts Històrico-Artístics, (Departament de Cultura. Generalitat de Catalunya": nº R-I-51-5897).

Catálogo del Patrimonio Monumental Europeo. nº E-GE-183.

 

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