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FUERTE DE SAN JULIA DE RAMIS

LOS ANTECEDENTES

 

Del reducido número de fortalezas y fuertes construidos de nueva planta en Cataluña entre los s. XVI y XIX, la mayor parte han desaparecido y tan sólo nos restan una contada media docena de obras que no han sucumbido, todavía, bajo la imposición de usos alternativos. Uno de ellos es el Fuerte de Sant Julià de Ramis, cuyo aspecto sorprende al visitante por su disparidad con el resto de las fortificaciones habituales en nuestro país  ¿a qué obedece ello?

Como consecuencia de la derrota de 1870, Francia pierde las provincias de Alsacia y Lorena. La nueva frontera con el Imperio alemán aparece totalmente indefensa y cabe proceder a su fortificación. Esta se llevará a cabo bajo el impulso y directrices del general Raymond-Adolphe Séré de Rivières.

En 1874 se iniciaba la construcción de una cadena de campos atrincherados y fuertes cuya presencia daba cabida por primera vez en la historia de la fortificación permanente, al concepto de línea defensiva. Entre estas obras destacarán los famosos fuertes de Verdún.

La aparición de la artillería rayada mediado el siglo XIX había dejado obsoletas de modo fulminante tanto la fortificación abaluartada, preconizada por el mariscal Vauban y sus seguidores, como la fortificación perpendicular, propuesta como alternativa por el marqués de Montalambert. Esta situación, forzó a una renovación total de las estructuras defensivas de los Estados, la cual daría paso a las últimas grandes fortificaciones de la Edad Contemporánea. La única muestra de ellas que existe en Cataluña es Sant Julià de Ramis.

Los demás países europeos no quedaron ajenos a las experiencias de la contienda de 1870 y sus repercusiones posteriores y el Gobierno Español, inmerso en el enorme esfuerzo de los conflictos coloniales de Ultramar, decidió proteger los puntos estratégicos del litoral con baterías de costa y fortificar los principales pasos pirenaicos mediante fuertes. Todo ello con arreglo a las mejores técnicas del momento pero dentro de unas limitadas posibilidades económicas.

De la escasa media docena de fuertes pirenaicos, tan solo uno fue edificado en Cataluña: Sant Julià de Ramis.

 

EL FUERTE

Se inició la construcción del Fuerte de Sant Julià de Ramis en el año 1893, bajo la dirección del Teniente Coronel de Ingenieros D. Rafael Peralta Maroto, autor del proyecto. Previamente habían sido adquiridos por el Estado unos terrenos con una superficie total de 10 Ha, de las que las obras ocuparían unos 22.000 m2.

Situado sobre una elevación de 200 m, el fuerte controla perfectamente los accesos a la ciudad de Girona por el Norte. A esta excelente situación geo-estratégica, no debe ser ajena la existencia a escasos metros de un "castrum" romano, hoy en curso de excavación.

El Fuerte de Sant Julià cumple, conceptualmente, las pautas del sistema preconizado por el general Séré de Rivières: una gran batería elevada, sobre una línea de fuego reservada a la infantería que, protegida por caponeras y galerías aspilleradas, tiene a su cargo la defensa próxima. La construcción presenta planta trapezoidal con un perímetro de 660 m y se halla circundada por un foso con contraescarpa de mampostería.

El artillado se distribuye en tres baterías, con un total de catorce emplazamientos a barberta para piezas de campaña – que nunca fueron instaladas - y sus correspondientes repuestos-traveses, en cuyo interior podían ser resguardadas dichas piezas. Tanto éstos últimos, como la totalidad de las restantes dependencias, cuarteles, caballerizas, enfermería, servicios de intendencia, cisternas, letrinas, pabellón de oficiales y del gobernador, etc, hasta superar los cuarenta habitáculos, se hallan bajo la cota máxima del terreno, distribuidos en tres niveles y comunicados por un verdadero laberinto de pasillos y escaleras.

El sistema defensivo, como ocurre en todo este tipo de fortificaciones, se centra en el foso. Básicamente lo constituye una magnífica caponera completa en el frente Norte y una media caponera en el Este. La caponera de gola desapareció en los años cuarenta.

 

 BREVE HISTORIA

A los fuertes diseñados por Séré de Rivières se les daba un plazo de construcción de tres años; Sant Julià aún no se hallaba finalizado 1912 y hasta 1916 no tuvo guarnición. En dicha fecha, quedó integrado en el Mando militar de la plaza de Girona.

Finalizada la Guerra Civil, fue utilizado como centro de recuperación de munición y explosivos dejados por la contienda en la comarca. Al parecer, la explosión fortuita de un camión de transporte provocó la desaparición de la caponera de gola junto con la puerta de acceso. Se siguió utilizando como depósito de municiones hasta el año 1963, cuando fue definitivamente cerrado.

En 1988, el Ministerio de Defensa declaró al "Antiguo Fuerte de San Julián" como propiedad sin interés militar y en enero de 1991 fue vendido a una compañía mercantil por 48.400.000,- pts. (290.890 €).

LA ACTUALIDAD

Hoy esta magnífica pieza de nuestro Patrimonio Monumental Fortificado se halla en un total estado de abandono. Sin ningún tipo de vigilancia es del todo accesible, basuras y detritus acompañados de infinidad de graffitis que cubren la práctica totalidad de los muros, acongojan el espíritu de quien se aventura en su mundo subterráneo de profundas galerías y circula por estrechas escalerillas, algunas de las cuales todavía conservan, milagrosamente, sus barandillas de hierro novecentistas.

El Fuerte de Sant Julià de Ramis, es una de las contadas fortificaciones originales construidas en Cataluña durante un espacio de cuatro siglos y la única inspirada en los principios de Séré de Rivières. Goza de la calificación de Bien de Interés Cultural por parte del Ministerio de Cultura y la de Bien Cultural de Interés Nacional por parte del “Departament de Cultura” de la Generalitat de Cataluña.

La sociedad propietaria, fallido su primer intento de convertir el Monumento en una instalación hotelera, se limitó a plantar unos cipreses - triste presagio para un Bien Cultural - y efectuar unos desbroces periódicos. Hasta el presente, no ha trascendido ninguna iniciativa tendente a reconocer y difundir sus valores patrimoniales.

La Comisión de Patrimonio de Girona aprobó recientemente un anteproyecto, presentado por la propiedad, que a pesar de las restricciones impuestas, mantiene la pretensión de imponer el uso alternativo del Monumento como equipamiento hotelero.          

Si ello prospera y esperemos que no, aquellos que predicamos el respeto a los testimonios singulares de nuestro pasado podremos afirmar, parodiando a los eternos protagonistas de Casablanca: "...siempre nos quedará Verdún".

Servicio de documentación de "Les Fortaleses Catalanes".

 

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